jueves, 16 de diciembre de 2021

Memorias de Taenle. Memoria 10; relato sin título.


Llevaban unos quince minutos acampados. Muchos estaban sentados por el suelo y las rocas, algunos se habían alejado hacia la tupida selva en busca de intimidad y otros preparaban candelas, comida y algunos refugios para pasar la noche. El aire estaba húmedo y cargado y había varios hombres de mal humor, pues no conseguían encender las hogueras, así que Shanorsham decidió intentar amenizar un poco el ambiente para todos.

Eh, Raiky... —llamó el castaño de extraños ojos. Cuando captó la atención de su líder, le dedicó cinco rápidos pestañeos.

¡Me cago en tu puta madre, Shan, para con eso! —gritó aquél. Inmediatamente su túnica azul cambió de color en un estallido naranja, reproduciendo los colores de un fuego crepitando.

jueves, 18 de noviembre de 2021

Memorias de Taenle. Memoria 09; relato sin título.


Hacía sol y buena temperatura sobre sus cabezas, bajo la cúpula mágica que rodeaba el lugar en el que vivían en pleno desierto, sin embargo aquel hombre de voluminosa cabellera negra parecía tener encima la mayor de las tormentas. Estaba arrodillado en el suelo, encorvado sobre sí mismo, con ambos brazos apoyadas en su regazo. Miraba a un punto fijo frente a sus rodillas sin importarle que la sencilla ropa beige que llevaba pudiese ensuciarse. Una esbelta mujer cuyas puntiagudas orejas sobresalían levemente entre su larga melena, negra como la de él, le acompañaba. Se situaba a su espalda, apoyándole una una mano en el hombro izquierdo. Estaba casi tan cabizbaja como el varón. Ella cubría su cuerpo con un largo vestido celeste.

jueves, 21 de octubre de 2021

Memorias de Taenle. Memoria 08; relato sin título.


Sí, sí, ¡por lo visto dicen que está en la cueva grande del monte! —aquel hombre del kimono celeste insistía en sus palabras con mucha convicción, mientras que el de las vestiduras color burdeos le miraba con un ojo medio guiñado.

A pesar de que el tipo realmente no tenía ni idea sobre qué hablaba, el hecho de escuchar el nombre del monte Yinfo fue suficiente para que una tercera persona parase su marcha para ocultarse tras un carro de mercancías que había cerca con la intención de escuchar qué sabían sobre algo que no debería haber ocurrido. Ninguno de los dos llegó a verle, el mercado estaba bastante ajetreado como para fijarse en todo el mundo.

¿La del Yinfo? —preguntó el hombre de ropa rojiza, rodando los ojos cuando el otro respondió con un asentimiento de cabeza.— Venga ya... ¿En serio te crees que haya un demonio en nuestro pueblo? Seguro que han sido asesinos que hacen correr el ru... —no terminó lo que iba a decir, fue interrumpido por su interlocutor.

jueves, 23 de septiembre de 2021

Memorias de Taenle. Memoria 07; relato sin título.


El día era cálido, pero no soleado. Las nubes tenían el descaro de llegar desde el horizonte dando un ambiente bochornoso y trayendo previsiones beneficiosas para las cosechas. La madera estaba hinchada y el suelo emitía el característico olor a tierra mojada a pesar de que aún no había caído ninguna gota. Habría sido una jornada como otra cualquiera, repleta de juegos y competiciones, pero aquella mañana hasta el burro se alejaba corriendo cuando se acercaba aquel niño de corta melena castaña. Más de una vez sonaron portazos dentro de los edificios del albergue, Kerdarok estaba de especial mal humor y lo pagaba con todo lo que pillaba. Solo su hermano Narenn y el pequeñajo de Raiky tenían valor para acercársele a pesar de que sus patadas dolían como injustos castigos. Estaba saliendo de uno de los barracones y había tratado de cerrar cuidadosamente dos veces, a la tercera abrió la puerta y recorrió toda la circunferencia que permitían los goznes con la máxima potencia que le brindaba su mal alimentado brazo.

jueves, 26 de agosto de 2021

Memorias de Taenle. Memoria 06; relato sin título.

Los pájaros no callaban su trinar, el bosque no cesaba de murmurar y el agua de aquel lago cristalino oculto entre el follaje no dejaba de susurrar al aire promesas de amor eterno al paso de aquella esbelta señorita. La larguísima melena rubia se enganchaba constantemente en ramas y flores, llevándose consigo salvajes adornos que en absoluto molestaban a su dueña. El cambio de la cómoda penumbra que los frondosos árboles le brindaban, a la luz brillante del sol rebotando en la clara superficie sí la irritaron levemente, pero la llamada de la necesidad era más fuerte que el leve dolor en los ojos.

jueves, 29 de julio de 2021

Memorias de Taenle. Memoria 05; relato sin título.


Acariciaba el extremo superior de su puntiaguda oreja con el dedo de la misma mano en la que tenía apoyada la mejilla izquierda. Raiky estaba perdido en el nocturno cielo a través de la ventana desde el escritorio que por supuesto no estaba usando para escribir, eso era cosa de ricos, sacerdotes y gente estudiosa, y él no era ninguno de esos tres. Hasta ese momento aquellos que ya dormían en el dormitorio no le habían molestado más allá de algún corto ronquido, pero pestañeó despacio, saliendo de su ensimismamiento, cuando uno de sus compañeros de viaje abrió la puerta. Con la misma parsimonia giró la cara hacia él. Era Henda, quien había estado esperando el momento oportuno para ir a visitar a su primo.